Por la fe y en manga corta

Inmaculada Naharro cenaba con su familia en Nochebuena y después iban a la Misa del Gallo todos juntos. Pasaba las fiestas de Navi-
dad, los días libres que le dejaban sus estudios, compartiendo comidas y cenas con amigos, haciendo y recibiendo regalos el día de Reyes,
tras poner los zapatos en la escalera. En Almadén, se abrigaba para no pasar frío pero, desde hace casi tres años, ha cambiado sus ropas
por la manga corta y los abrazos de sus familiares por la  sonrisa de la gente a la que ayuda. Lleva dos años y once meses en República Dominicana, donde ha participado en varios proyectos.

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