La sociedad que no amaba a las madres

(Este artículo de opinión fue publicado originalmente en La Tribuna de Ciudad Real el 13/10/2019)

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Mi vuelta al cole ha sido peculiar. Acabo de reincorporarme a mi trabajo (desde el que les escribo) después de casi dos años cuidando de mis cachorros (cachorros, por una crianza mamífera, con contacto, calor y leche, entre otros fluidos corporales que quien críe conoce). En este tiempo he confirmado que la sociedad no ama a las madres. Gustamos porque somos consumidoras, hacemos la compra y ajustamos los presupuestos familiares, trabajemos fuera de casa o no. Pero nuestras necesidades y las de nuestros hijos son obviadas sistemáticamente.

Vivimos en una sociedad que no sólo ha olvidado de dónde viene (el útero de su madre) y qué necesita (contacto, vínculo) un ser humano para desarrollarse saludablemente. Los cuidados son la base de la sociedad, pero nada valorados. Todos cuidamos en algún momento, por elección o por obligación, y es cuando nos damos cuenta de que, cuando uno cuida, desaparece para el resto del mundo.

Las que cuidan sostienen el trabajo productivo. Sin cuidados nadie puede desempeñar tarea alguna, remunerada o sin remunerar. La sociedad actual está concebida para el éxito de la familia heterosexual con varón sustentador y madre… madre que tiene que trabajar dentro y fuera, porque con un sueldo no se llega. Y la protección del Estado español a la crianza es cercana a cero.

Cuando quieren arreglarlo, con medidas autoproclamadas feministas que de igualdad aportan poco, casi lo empeoran. El Estado quiere obligar a los padres a cuidar y ha sacado dinero de no sabemos dónde (porque para ampliar el vergonzoso permiso maternal nunca ha habido fondos) para hacer una ingeniería social sin parangón en Europa y que, donde hay algo similar, ha tenido efectos adversos. Ya hay más bajas paternales que maternales, cuando todavía el hombre ni gesta ni pare ni amamanta. Con las propuestas que hay sobre la mesa, ¡incluso desde la izquierda!, lo que importa es el mercado. La salud física y mental de madres e hijos es algo accesorio y se demuestra cuando lo más que se atreven a ofrecer (rayando la utopía) son guarderías gratis de 0 a 3 años, olvidando a todas aquellas madres, miles, que cuidarían a sus hijos personalmente si pudieran. Si la sociedad las dejara. Nadie hasta ahora ha preguntado a las madres qué quieren, qué necesitan. Va siendo el momento.

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