La casa pasiva: hacia el gasto energético cero

(Este reportaje se publicó en el especial ‘Construcción’ de La Tribuna de Ciudad Real el 20/03/2020)

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Adaptarse a las nuevas condiciones climáticas y mitigar los efectos en el medio ambiente son dos de los retos a los que se enfrenta el sector de la construcción. Para ello se buscan nuevas fórmulas constructivas más sostenibles. El nuevo Código de Edificación promueve la existencia de ‘edificios de consumo de energía casi nulo (EECN)’, en los que entraría un estándar relativamente antiguo, el PassiveHouse, creado en 1991 por físicos alemanes y desarrollado a partir de 2017 y 2018 en España. Así lo cuenta Pablo Carranza, arquitecto director de Bionm Estudio y experto de referencia en España, que ha edificado en Los Cortijos la única vivienda que sigue este estándar prestacional en la provincia.

El promotor, y también residente en la vivienda, es David Carranza, gerente de Construcciones Pacasa. «La planteamos antes de 2015», recuerda, «y pensamos en construir en Los Cortijos porque la necesitábamos para vivir y porque nos servía de ejemplo para los clientes». Así nació este proyecto piloto, con 170 m2 útiles y donde ahora viven, que se muestra al público dos veces al año, coincidiendo con temperaturas extremas.

Entre los puntos a favor, el confort climático a bajo coste y la pureza del aire. «Veníamos de un piso pequeño y nos llegaban facturas de hasta 200 euros, ahora nos olvidamos de facturas incontrolables de calefacción», explica David Carranza. «La factura más grande puede haber sido de 70 euros», cuenta Mercedes, su mujer, que también vive en la casa. El coste, aunque dependerá del uso, es de unos 350 euros al año.

Ella es la que se beneficia de la otra gran diferencia: el aire puro. El edificio cuenta con un sistema de ventilación, renovación y filtrado de aire, por lo que su alergia al polvo y al olivo ahora es prácticamente inexistente. «Además, te levantas como más descansado», cuenta David «porque el aire es más limpio y no hace falta ventilar», algo que se consigue con hermeticidad y filtros.

David había visitado otras viviendas similares y ha podido elegir materiales con «más inercia», es decir, más capacidad de acumular el frío o el calor. En su caso, el ladrillo, por encima de la madera. En plena ola de calor, cuando quieres sentir el calor del mediodía ya ha llegado la noche y se está a gusto», relata.

Pablo Carranza cuenta que una de esas pruebas de fuego se realizó en verano a 40 grados, con la organización de un evento con 50 visitantes a la vez, en la que la temperatura solo subió dos grados. «Estamos monitorizando los parámetros para poder informar mejor», explica el arquitecto, de tal manera que el coste energético es «aproximadamente de un euro al día por todos los consumos». Es necesario aporte de calor, que puede provenir del sol, las personas, la iluminación o los electrodomésticos, por lo que sobra la calefacción o aire acondicionado estándar y basta con un pequeño aparato de producción térmica de 2 kW de potencia.

Cualquier estilo constructivo puede adoptar este estándar, aunque es cierto que algunos son más favorables. Las patologías constructivas como el moho o la entrada de aire se dan en este tipo de edificios con menor frecuencia, afirma el arquitecto.

El contra es el coste, entre un 5 y un 8 % mayor, mucho menos que hace una década por la evolución de los materiales. Es posible acogerse a ‘hipotecas verdes’ o compensar con la revalorización del inmueble, además de amortizar por el menor consumo energético (reducción de entre un 75 y un 90 %) en los primeros años de uso.

Ambos explican que se basa en alcanzar unos parámetros muy estrictos, pero el PassiveHouse no traza un camino exacto para llegar a ellos. Sus cinco principios son: aislante térmico de gran espesor, ventanas y vidrios de altas prestaciones, ausencia de puentes térmicos, ventilación con recuperador de calor y ausencia de infiltraciones de aire para responder a los criterios de salubridad que exige la normativa.

De ahí que «lo importante es la experiencia, saber cómo conseguirlo», afirma, para lo cual se encuentran con la resistencia al cambio de un sector, el cual empieza a interesarse por este estándar para cubrir la demanda de los ciudadanos. David Carranza apunta a que actualmente, tras varios años divulgando este sistema, tienen «muchos proyectos» en este sentido en Ciudad Real, Poblete, Puertollano, Almodóvar del Campo… y que además forman a profesionales, por lo que ya hay viviendas iniciadas por parte de otras empresas.

El PassiveHouse, divulgado por la plataforma PassivHaus, puede aplicarse a otros edificios: universidades, residencias, colegios… «se adapta a cualquier clima y a cualquier tipología de edificio». Castilla-La Mancha es un laboratorio perfecto para las pruebas por sus contrastes climáticos y la casa de Los Cortijos una oportunidad para conocerlo de primera mano.

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