Guías por el cielo estrellado

(Este reportaje fue publicado originalmente en el especial ‘Fitur’ de La Tribuna de Ciudad Real el 22/01/2020)

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La España vacía se ha convertido inesperadamente en el mejor lugar para el astroturismo. Una actividad que precisa de cielos oscuros y baja contaminación lumínica para brillar con luz propia. Las asociaciones astronómicas de la provincia llevan años despertando el interés por los cielos manchegos y algunas empresas han encontrado en ello un nicho de mercado que aún está por explotar. Quizá el proyecto de la Fundación Starlight, que certifica los cielos de calidad en todo el mundo, sea el espaldarazo definitivo a esta pasión por la inmensidad del Universo.

El primer destino en Castilla-La Mancha fue la Serranía de Cuenca y esta distinción llega ahora al Parque Natural de Valle de Alcudia y Sierra Madrona, en un área que abarca Almodóvar del Campo, Fuencaliente, Mestanza, Cabezarrubias del Puerto, Hinojosas de Calatrava, Brazatortas, Solana del Pino y San Lorenzo de Calatrava. Esta potencialidad ya fue aprovechada por Deimos, que tiene en el Puerto de Niefla su observatorio para la vigilancia y seguimiento espacial de objetos en el cielo, pues es una de las pocas empresas del mundo que se dedican a ello. Los ayuntamientos y asociaciones de desarrollo rural están a la espera de conocer los puntos clave para empezar a mejorar sus parajes para aprovechar el tirón del astroturismo.

Puertollano es también sede de la asociación Astromanchas, que se mueve por las cercanías para el desarrollo de sus actividades. «La gente de Madrid tiene que recorrer 200 o 300 kilómetros para observar el cielo y nosotros lo tenemos a 20 minutos», afirma Pablo Vozmediano, su presidente, para subrayar el valor que tiene este cielo en comparación con el resto de la península. Aunque son una quincena de miembros, sus actividades abiertas al público llegan a 250 o 300 personas fácilmente.

Telescopios de Astromanchas preparados para la observación al aire libre

Otra asociación muy potente en Ciudad Real es Astrodaimiel, la Asociación Daimieleña de Astronomía, de la que es fundador y presidente Miguel Ángel Martín. En su caso, se mueve sobre todo por el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, donde han realizado observaciones guiadas para cientos de personas, especialmente en agosto, época de perseidas.

Casi todas las asociaciones de la provincia realizan como actividad básica una observación al mes, que en primavera y verano suele ampliarse. Vozmediano afirma que la mejor noche es la más cercana a la luna llena y que, desplazándose a lugares deshabitados, se pueden observar con facilidad los objetos del cielo profundo como galaxias o nebulosas.

Como es un sector por explotar, gran parte de las actividades de Astromanchas son a la carta: rutas cicloturísticas o paseos senderistas con paradas de observación en monumentos emblemáticos y charlas de iniciación a la astronomía, todo ello con la ventaja de contar con telescopios profesionales al alcance del ciudadano estándar, que ve en el cielo una inmensidad difícil de comprender. Vozmediano recuerda algunas de las más emblemáticas: las jornadas medievales en el yacimiento de Granátula de Calatrava o la conmemoración de la trashumancia con la historia de la bocina, el reloj astronómico de los pastores, para dar cuenta de lo importante que ha sido comprender las estrellas tiempos atrás.

Sobre los cielos de La Mancha tiene AstroDaimiel una exposición con 50 fotografías de Florentino Caballero, abierta hasta el 31 de enero en la casa de la Cultura. No paran en todo el año: cuenta Martín que organizan visionados en streaming para cualquier lanzamiento que consideran de interés, llevan sus charlas divulgativas a los colegios, celebran la Semana de la Ciencia, honran a las mujeres científicas a principios de febrero, conmemoran la Noche de Gagarin el 12 de abril y en septiembre organizan las Jornadas de Astronomía con temas de actualidad (este año irán dedicadas a la vida fuera de la Tierra). Participan en los congresos nacionales (Martín viajará a A Coruña en mayo) y, por si fuera poco, colaboran con los profesionales de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) para observar y captar datos y tienen en Daimiel un fotómetro que mide la calidad del cielo a partir de la contaminación lumínica.

Exposición de AstroDaimiel en Manzanares

La inmensa mayoría de sus actividades son abiertas al público, de ahí que les lleguen personas de Madrid o de Sevilla, indica Martín. Su próximo proyecto, crear un Centro de Interpretación el Cielo en Daimiel, para lo cual ya están en conversaciones con el Ayuntamiento, lo que podría ser un recurso turístico de primer nivel en el futuro.

Las asociaciones, además, forman a todos aquellos que quieran dar sus primeros pasos en esta pasión. Vozmediano imparte en la Universidad un curso de iniciación a la astronomía de 25 horas con práctica incluida. Martín imparte con AstroDaimiel, una o dos veces al año, un curso de iniciación al uso del telescopio: «Lo regalan los padres a los hijos y, si no saben usarlo, se desaniman», lamenta, de ahí que siempre tengan usuarios dispuestos a aprender a utilizar ese instrumento imprescindible.

NICHO DE MERCADO

Hay quien se ha sumado a esta tendencia para explotarla turísticamente. A la célebre bodega de las estrellas en Valdepeñas se ha sumado algún establecimiento hotelero que promete vistas directas al cielo del Campo de Montiel y hay ya dos eventos bastante asentados: Astro Arbacia, la fiesta de las estrellas en Navas de Estena, que se celebra en una casa rural en honor al paleontólogo y amante de la Astronomía Patricio Domínguez, y la Cena de las Estrellas, en un restaurante a los pies del castillo de Calatrava la Nueva.

La empresa más antigua de este sector es Las 7 Cabrillas (Astroturismo Cabañeros), que nació hace solo seis años en el Parque Nacional de mano de Mónica Fernández Hontanilla, que había estudiado Ciencias Ambientales y aprendió Astronomía en Almería. «Hay quien viene precisamente para hacer esta actividad y otros que llegan de turismo y se encuentran la oferta y se apuntan», afirma Fernández. La gran ventaja que le ve al astroturismo en esta zona es «la facilidad de acceso» porque son «pueblos agrícolas y ganaderos», por lo que las áreas de observación son muy accesibles, sin sendas pedregosas que dañen los equipos. Además, cuenta con un permiso especial para poder acceder al Parque de noche.

Mónica Hernández (Las 7 Cabrillas – Astroturismo Cabañeros) muestra la Vía Láctea en Cabañeros

Así, organiza rutas senderistas nocturnas sin linterna y observaciones de los fenómenos más llamativos (como eclipses o lluvias de estrellas) en los que cuenta historias populares y de la mitología griega y romana, pero su actividad estrella es sin duda la unión de la berrea y las estrellas. «Al ser cuatro fines de semana (los dos últimos de septiembre y los dos primeros de octubre) siempre hay alguna noche con luna, por lo que se pueden ver los animales y sus detalles con los prismáticos y escucharlos perfectamente».

Su idea es que se sepa que «se puede hacer astronomía todo el año, también en invierno», con noches más largas y limpias. Nadie queda insatisfecho: «Quienes vienen de Madrid apenas han visto una estrella, así que solo el cielo les sorprende, mientras que los más acostumbrados preguntan por los nombres y las distancias, se sienten muy pequeños», comenta.

Por su parte, Daniel Morales está empezando con Astroexperiencias en la zona de Manzanares y Daimiel, con actividades puntuales en el Valle de Alcudia, su sitio preferido para la observación, aunque también se dedica a la divulgación en centros educativos y para actividades de ocio y tiempo libre.

Actividad organizada por Astroexperiencias para escolares (Almodóvar del Campo)

Busca fomentar este tipo de turismo para el que la provincia está bendecida: «Pequeñas poblaciones sin contaminación, unidas al turismo rural y de aventura» es la materia prima, y él ofrece «conocimientos y material» para hacer «de guía por el cielo». En sus observaciones guiadas hace hincapié en que los usuarios están viendo lo que ocurre en el espacio en tiempo real: Júpiter, los anillos de Saturno, los cráteres de la Luna… Es el encargado habitual de organización el visionado de la lluvia de estrellas de San Lorenzo con la Casa de la Juventud de Manzanares.

La provincia ofrece, por tanto, escenarios privilegiados para la observación astronómica: Valle de Alcudia (destino Starlight) y los parques nacionales de Cabañeros y Las Tablas de Daimiel aúnan todo lo necesario: un entorno natural envidiable, con sencillos accesos para las personas y el material, escasa contaminación ambiental y lumínica y, por tanto, noches oscuras y profundas. Porque La Mancha no tiene mar, no, pero a cambio tiene grandes cielos.

EL UNIVERSO, A ESCALA EN MANZANARES

En la apuesta de Manzanares por el turismo de museos sorprende por uno que se puede calificar de peculiar: el paseo del Sistema Solar, ubicado al aire libre en el parque del Polígono. Se trata de un modelo del universo a escala, dividido en dos tramos, que permite una relajada caminata (son solo 700 metros) en el que el visitante se hace a la idea de las grandes distancias que se manejan en el Universo. Fue ideado por el científico manzanareño Julián Gómez-Cambronero, ya fallecido.

El primer tramo abarca desde el Sol hasta Plutón. Nuestra gran estrella es una gran esfera anaranjada que sirve para situarla respecto al resto de planetas pero que no alcanza el tamaño real a escala, de ahí que se haya rodeado de un aro de acero de 8,4 metros que sí representa dicho tamaño. Cada uno de los planetas, que levitan en unos monolitos, cuentan con una placa explicativa. Hacia el lago comienza el segundo tramo, de Plutón hasta Próxima Centauri, con el Cinturón de Kuiper, la Nube de Ooort o los planetas Eris y Sedna.

Aparte de estos conocimientos sobre el Universo, el parque es un lugar ideal para disfrutar al aire libre, con gatos, pavos reales y patos que pasean a sus anchas, además de una vegetación abundante y diversa (las especies están etiquetadas con sus nombre), un lago con río artificial, con sus puentes de madera, un bar, una pista de patinaje y zona de columpios infantiles.

Paseo del Sistema Solar (Manzanares)

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