En memoria de Amparo Gadea

(Este artículo fue publicado originalmente en La Tribuna de Ciudad Real el 31/05/2020 dentro de la serie ’10 días de homenaje y luto’)

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La farmacia era su vida. Amparo Gadea era una trabajadora incansable que, a un año de jubilarse, seguía formándose en todo lo relativo a la botica. «Se sentía muy afortunada por poder dedicarse a un trabajo que le gustaba tanto». Habla Marta Vaquerizo, su hija, que ha seguido los pasos profesionales de sus padres.
El nombre de Amparo Gadea inauguró la trágica lista de farmacéuticos que han fallecido por coronavirus. Ella dejó este mundo el 29 de marzo, sin poder despedirse de nadie ni que nadie la despidiera. «Estaba muy tranquila, sin miedo, me consuela saber que lo llevó muy bien», comenta su hija sobre sus últimos días, que pasó ingresada en el hospital Mancha Centro, de Alcázar de San Juan, donde también estaba su marido, entubado a causa de la misma enfermedad.
Aficionada a la lectura y al cine, sobre todo al de Woody Allen, le gustaba viajar. «No viajaba mucho pero cuando lo hacía no paraba de contarlo días después», bromea Marta. Escasas aficiones en una mujer que lo había dado todo por la farmacia, que fue lo que la trajo a Alcázar de San Juan desde Miguel Esteban, donde nació, después de estudiar enMadrid y trabajar muchos años en Mota del Cuervo.
«Eligieron Alcázar porque buscaban un pueblo grande, que estuviera cerca de su madre, a la que quería mucho, y todo vino rodado», comenta Marta, que lamenta ahora, cuando han pasado dos meses de la muerte de Amparo, no haber aprovechado más sus conocimientos. «Siempre pasa, que lo tienes al lado pero no le haces caso», reconoce su hija.
De hecho, una de las ilusiones de Amparo era compartir oficio con su hija, que volvía de trabajar en otro sitio, un plan que ambas han visto truncado por la pandemia.
La boticaria no era de grandes planes, más bien al contrario: «Cualquier pequeña cosa le hacía ilusión, aunque fuera la comida del domingo», reflexiona su hija, que aun así afirma que, pese a dejarse cosas pendientes, «disfrutó mucho lo que había vivido».
El Colegio Oficial de Farmacéuticos la arropó también en su marcha. Era una profesional querida y reconocida y así lo hicieron saber en un comunicado. Ya habían reconocido su buen hacer con el premio de Atención Farmacéutica y del Plan Estratégico, por seguirlo constantemente, en 2013.
Una ‘efe’ que venía a subrayar su entrega, como la de todos aquellos que en esta pandemia han estado en primera línea para seguir proveyendo salud a la población.

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