Contra las otras violencias

(Este artículo fue publicado originalmente en el especial ‘Violencia de Género’ de La Tribuna de Ciudad Real el 25/11/2019)

Foto de Tomás Fernández de Moya

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La violencia de género está definida en la ley vigente (1/2004) como la que ejercen los hombres sobre las mujeres siempre y cuando «hayan sido sus cónyuges o estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia». Esta concepción se queda corta cuando se comprueban la cantidad de violencias que afectan a la mujer por el hecho de serlo, aun sin relación sentimental.

Castilla-La Mancha ya promulgó una ley más avanzada el año pasado, la 4/2018. Sus definiciones están más acordes con el convenio de Estambul, que España firmó en 2011, ratificó en 2014 y que cinco años después sigue teniendo infinitas cuestiones sin desarrollar. Esto convierte a la castellano-manchega en «pionera», «porque contó con recursos, tiempo y participación de colectivos feministas», explica Fátima Mondéjar, psicóloga, miembro de la Plataforma Abolicionista y directora de la casa de acogida, para quién es básico destacar que dicho texto contempla a los menores como víctimas de pleno derecho. Mondéjar reivindica una correcta contabilización para que «no se pierda la magnitud del problema».

FEMINICIDIO

La ley lo define como el homicidio o asesinato de una mujer por razón de género, es decir, en situaciones como las violaciones o muertes como arma de guerra o el caso de Ciudad Juárez, en México. En esta definición también entrarían casos como el de Diana Quer, Laura Luelmo o Marta del Castillo, expone Mondéjar.

VIOLENCIA SEXUAL

Comprende «la agresión sexual, el abuso sexual y el acoso sexual» que atente contra la dignidad de la mujer y cree «un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo». Mondéjar señala lo evidente de esta cuestión como que afecta mayoritariamente a las mujeres, por conocidos o desconocidos.

TRATA DE MUJERES

Se refiere a la captación, transporte, traslado, acogimiento o recepción, incluido el intercambio o la transferencia de control sobre ellas, con amenazas, uso de la fuerza o coacción, el rapto, el fraude, el engaño, el abuso de poder o situación de vulnerabilidad, además de pagos o beneficios para explotarlas sexualmente. Aunque se centra en la trata y dedica un epígrafe aparte a la explotación sexual, en este apartado también se consideraría la prostitución, según Mondéjar, puesto que la situación mayoritaria en Castilla-La Mancha «es ésta: en situación de vulnerabilidad, inmigrantes sin papeles, que vienen de su país, las captan y las trasladan directamente al club o a la casa».

EXPLOTACIÓN SEXUAL

La Junta precisa en esta ley que se utilice la superioridad o vulnerabilidad de la víctima. Mondéjar se felicita de que quede recogido en el texto dado el «peligro de que algunas corrientes y partidos políticos pretenden tratarlo como un trabajo más». Afirma trabajar con mujeres que han sido prostituidas, tanto por sus parejas como «por el cliente salvador que luego las ha maltratado en exclusiva» y no deja pasar la oportunidad de aclarar que es «esclavitud». «Aunque no nos afecte directamente, hace que se nos vea a todas las mujeres como prostituibles», declara. La presencia de prostíbulos y pisos en Castilla-La Mancha es alarmante, «con mil mujeres prostituidas en 5 kilómetros de autovía», pero está «normalizado y creemos que es un mundo aparte», invisibilización a la que internet contribuye. Por eso están protestando contra seminarios en universidades, también en la UCLM, sobre el trabajo sexual.

La ley castellano-manchega incluye también «actos pornográficos o la producción de material pornográfico». Muestran «situaciones donde a la mujer se nos pega, humilla, veja e insulta, el deseo se conforma en la violencia y los hombres quieren reproducir lo que ven o con sus parejas o con prostitutas, de ahí que en los prostíbulos las prácticas se hayan recrudecido». La prostitución y la pornografía «generan cinco millones de euros de beneficios al día y con eso se puede pagar mucha publicidad».

MATRIMONIO FORZADO

Aunque en el entorno cercano no se vea mayoritariamente, lo cierto es que existe. Mondéjar afirma haber atendido a mujeres inmigrantes que llegan a España sin haber conocido a su marido o gitanas que se han casado por un acuerdo entre familias.

MUTILACIÓN GENITAL

La lucha contra la mutilación genital se ha avivado en los últimos años, aunque normalmente en el extranjero. Una de las tareas de Mondéjar es estar atenta a la edad de las niñas marroquíes cuando vuelven a su país, supuestamente por vacaciones, y explica que hay talleres médicos para detectarlo y abordarlo.

NUEVAS TECNOLOGÍAS

Según Mondéjar, la difusión de imágenes en fotografía o vídeo por las nuevas tecnologías, así como el acoso o la extorsión, está a la orden del día y afecta especialmente a los adolescentes.

ACOSO SEXUAL LABORAL

La ley contempla cualquier comportamiento en el ámbito laboral que tenga como propósito atacar la dignidad de la mujer y cree un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo. Mondéjar considera que se da en todos los entornos y que se basa en la culpabilización de la víctima, cuestiones económicas, dificultad para ser creída…

OTRAS

La ley contempla dos puntos que en la práctica son un cajón de sastre, pues engloban «cualquier conducta que mediante el uso de la intimidación o la violencia coarte la libertad en el pleno disfrute de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres» y «cualquier otra manifestación de violencia que lesione o sea susceptible de lesionar la dignidad, la integridad o la libertad de las mujeres».

Aquí podrían tener cabida dos violencias que no aparecen específicamente y que preocupan especialmente a Mondéjar: los vientres de alquiler y la violencia obstétrica. Contra lo primero lucha también la plataforma Abolicionista porque supone «una mercantilización del cuerpo de la mujer», que «entiende la idea de que se puede hacer cualquier cosa en el cuerpo de la mujer si se paga por ello».

En cuanto a lo segundo, admite que casi a cualquier mujer que le preguntes por su embarazo y parto cuenta alguna situación susceptible de ser considerada violencia obstétrica: falta de control en el proceso de parto, tactos sin preguntar, información de procedimientos a posteriori, abuso de cesáreas… Algunas cuestiones, como el elevado número de episiotomías sin indicación, podrían considerarse «mutilación genital femenina», por lo cual estarían protegidas en su epígrafe correspondiente.

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