Cómo mitigar el impacto ambiental en Navidad

(Este artículo fue publicado originalmente en el especial ‘Navidad’ de La Tribuna de Ciudad Real el 24/12/2019)

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La generación de residuos en Navidad se multiplica. Sólo hay que ver las calles la mañana de Navidad o de Reyes, con multitud de envoltorios de todo tipo y no siempre en el contenedor apropiado. Pero hay otra basura más invisible y cuyo porcentaje crece desmesuradamente en estas fechas: las sobras de comida. La Tribuna ofrece soluciones para evitar en la medida de lo posible este impacto.

BEBIDAS

En Navidad se consumen muchas más bebidas: vino, cerveza, refrescos, zumos… La mejor solución es comprar con cabeza: si se junta toda la familia, mejor envases grandes que pequeños. Mejor una botella de vidrio o una lata, que se pueden reciclar indefinidamente, que plástico (sólo se recicla un determinado número de veces) o que briks (las seis capas de distintos materiales que lo componen hace muy difícil su separación y reciclaje).

En el caso del vino, hay que recordar que el vidrio va al contenedor verde pero el tapón de corcho se tira en el de restos. Para la cerveza, quizá merezca la pena comprar barriles de 5 litros si se prevé un gran consumo o estudiar si se pueden comprar botellines o tercios a un distribuidor que tenga sistema de retorno.

La limonada o el zumo para los niños se puede elaborar en casa reutilizando botellas de vidrio con tapón reaprovechable, al igual que los batidos u otras bebidas. Las pajitas pueden ser de cartón o reutilizables y no es necesario que vengan envueltas individualmente.

VAJILLAS REUTILIZABLES

Por ahorrar trabajo, muchas veces se utilizan platos, vasos y cubiertos desechables, cuya vida útil es muy corta comparada con los grandes recursos que se emplean para fabricarlos y su difícil reciclaje (puesto que muchas veces están impregnados de suciedad). Comprar vajillas de cartón (más baratas) o de materiales compostables (más caras) puede ser una solución parcial, pero lo ideal es una vajilla reutilizable. Si no se tienen suficientes platos y vasos, se pueden alquilar en sitios especializados.

Otra opción es pedir que cada invitado lleve su propio menaje. Si da pereza lavarlos, se pueden dejar en un balde con agua hasta el día siguiente y hacerlo después con tranquilidad. Esto es aplicable también a las servilletas: puede ser buen momento para desempolvar las mantelerías que nunca se usan y poner servilletas de tela, que después se lavarán a más de 60 grados y quedarán listas. A cambio, se evita desechar una ingente cantidad de servilletas de papel.

ADORNOS

Cuando se adquieren adornos para la casa o el árbol de Navidad, es preferible gastar un poco más y que sean de calidad y de estilo atemporal para que se puedan utilizar muchos años. Es conveniente huir de las guinarladas, globos, banderines, etcétera, desechables, que tienen un alto coste de producción y suelen ser muy contaminantes pero que además terminan en la basura tras unas semanas de uso. Otra opción es confeccionarlos uno mismo con materiales reciclados. En cuanto al árbol, si es artificial es mejor asegurarse que vaya a durar mucho para no desecharlo en dos o tres navidades y si es natural y no hay espacio para replantar después, informarse de dónde existe una planta de compostaje y llevarlo allí cuando se seque.

ILUMINACIÓN

El gasto energético puede descender, y mucho, si se eligen bombillas led. Para el exterior, además, existen, por no mucho más dinero que las habituales, tiras de luces con carga solar y sensor, de manera que se cargan durante el día, se encienden al anochecer y se apagan cuando se termina su pequeña batería, que da para varias horas. Tiempo suficiente y nulo gasto en electricidad.

ENVOLTORIOS DE REGALOS

No es necesario usar papel de regalo para envolverlos: con creatividad, quedan muy bonitos envueltos con papel de periódico o de revista, incluso con folletos de publicidad. También es posible emplear la técnica japonesa furoshiki, que consiste en envolverlos con tela (para lo cual se puede utilizar cualquier retal), un material que dura muchísimos años. Otra opción es abrir con cuidado los regalos que se reciben para poder utilizar el papel al menos una vez más. Incluso el que viene rellenando los paquetes, debidamente estirado, puede quedar muy elegante para envolver.

ELECCIÓN DE REGALOS

Buscar productos de cercanía, que tengan una utilidad clara, que sean de larga duración, con materiales lo más sostenibles posible y mejor con baterías recargables que con pilas. Especialmente en el caso de los juguetes, que no se reciclan, pero que darles una segunda o tercera vida (revendiéndolos o donándolos) les hará no terminar en el cubo de basura. Incluso es posible comprar en el mercado de segunda mano productos sin estrenar o en perfecto estado, que aparte de ser más baratos, le dan un uso a algo que de otra manera sería un residuo. También se puede cambiar el ‘chip’ y regalar experiencias y no cosas.

PILAS

Es recomendable hacerse con un cargador de pilas y pilas recargables para darle vida a los juguetes que lo precisen durante el resto del año. El coste es superior al de una pila no recargable de larga duración, pero suelen durar unas mil cargas de media, lo cual evitar centenares de pilas desechables que son altamente contaminantes y que no siempre se depositan en el contenedor adecuado.

DESPLAZAMIENTOS

En Navidad, aunque no se aproveche para viajar fuera de casa, los desplazamientos suelen ser más habituales. En primer lugar, para comprar los regalos, la comida, etcétera. Es recomendable utilizar el transporte público o incluso pedir que nos lo envíen a domicilio, pues el transportista hará una ruta más eficiente que varios vehículos particulares a la vez.

Si hay que desplazarse entre localidades, es mejor coordinar los viajes para llevar el coche con el mayor número de personas posibles, tanto entre los familiares y amigos como haciendo uso de las app de uso compartido. El transporte público es también una gran elección: el autobús o el tren contaminarán menos que si todas esas personas utilizaran su vehículo particular. Además, si se dispone de suficiente tiempo, es posible utilizar algunos ratos para organizar las compras e ir en bicicleta o en monopatín.

SOBRAS DE COMIDA

A la hora de preparar los menús, es preferible ajustar bien las cantidades. Si se trata de una gran comida, quizá se pueda aprovechar para comprar los ingredientes a granel en bolsas reutilizables y así evitar los envoltorios de varios paquetes más pequeños. O también comprar más cantidad (por ejemplo, un cordero entero en vez de cada una de sus partes) para aprovechar la totalidad con varios guisos.

Si se piensan los platos con antelación, es posible cocinar de más para congelar y tener alimentos ya preparados para los días restantes (y así ahorrar tiempo, dinero y energía). Es algo muy útil, por ejemplo, con los caldos. Por último, como es inevitable que haya sobras, afortunadamente pueden utilizarse en lo que se llama cocina de aprovechamiento: croquetas, arroces, revueltos, etcétera.

Cuando haya que guardar algo en la nevera de un día para otro, se pueden utilizar táperes con tapa (en vez de platos con film de plástico desechable) o cacerolas con tapa. También hay disponibles diferentes mecanismos de conservación, como tapas o bandejas de silicona, que no dejan que se desarrollen las bacterias, o los papeles impregnados de cera de abeja.

IDEAS PARA REGALO

Pajitas reutilizables. De gran duración, lavables también en lavavajillas y con fundas para su transporte, las pajitas de acero (también existen en su versión de silicona) son elegantes y atractivas. Un regalo perfecto para quienes las utilizan a menudo, sean adultos o niños, porque además existen modelos retráctiles que ocupan muy poco y llevan estuche propio para guardarlas y transportarlas.

Cosméticos sólidos. Se sirven en envoltorios con menor impacto ambiental que los botes de plástico de gel o champú, suelen tener formulaciones interesantes y, además, duran más lavados que una botella de tamaño medio. Son ideales también para quienes viajan a menudo y quieren llevar lo básico en un espacio muy reducido.

Botellas reutilizables. Para ir de excursión, al parque, al gimnasio o al trabajo. El mercado de las botellas reutilizables, en cualquiera de sus versiones (térmicas o no, de diferentes medidas, de plástico, acero, vidrio con protectores de silicona, etcétera) ha crecido enormemente en los últimos años y es muy fácil encontrar la ideal para cada persona, algo que evitará desechar enormes cantidades de plástico.

Taza de café. Quien acostumbre a llevarse el café del bar a la oficina seguramente no sea consciente de la cantidad de residuos que se generan al consumir un producto durante 10 minutos ni de lo fácil que es su sustitución. El mundo de las tazas de café para llevar es muy amplio (de acero o aluminio, térmicas o no, de materiales biodegradables como el bambú…) y hay tal cantidad de diseños que es difícil no acertar con uno que guste. El formato más utilizado es el de un tercio de litro, llevan tapa para que no se derrame y una banda de silicona (u otro material) para evitar quemaduras.

Envoltorios de cera de abeja. Aunque se pueden realizar de forma casera, hay diferentes modelos, todos muy coquetos, para envolver los alimentos sin desperdiciar film de plástico o papel de plata. Para tapar las sobras, para llevar el bocadillo, para proteger los alimentos de un picnic… Se lavan a mano, se dejan secar y ya están listos para volver a ser utilizados.

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