‘Anne with an E’, la libertad de poder ser

La celebración de lo diferente

Es evidente que Anne rompe con todo a su llegada a Avonlea. Para ella, es un cambio radical, de una vida extremadamente dura a lo que vislumbra como un hogar en paz. Pero encajar no es fácil. Lo peculiar despierta sospechas en un ambiente conservador, tanto que para ser aceptada precisa de una acción casi sobrenatural que actualiza el valor de su pasado.

A partir de este conflicto de inicio, y aunque Anne siempre desea «ser guapa» y «no ser pelirroja», Avonlea acepta y respalda a Anne. Sin embargo, no es el único personaje diferente y el esquema se repite para todos los que van llegando: rechazo inicial – superación del conflicto – plena aceptación. Podría seguir desarrollándose ese rechazo, que alguno de los personajes fuera expulsado, pero finalmente Avonlea se sigue posicionando como un lugar donde se celebra lo diferente. El culmen de este propósito es la historia de Mary, un personaje que no hubiéramos imaginado nunca que podría ser aceptado y querido.

Quizá quien se despega un poco de este esquema es Gilbert Blythe, que pese a ser evidentemente diferente tiene un acogimiento social y prestigio previo que le hace que no tenga que demostrar nada para ser reconocido.

La amistad

Anne with an E es un canto a la amistad. Aunque la nómina de amigas de Anne está estereotipada, algo que al principio funciona hasta que Anne es aceptada, se van desarrollando matices que, por un lado, introducen tramas menos relevantes y, por otro, hacen crecer a los personajes hacia el final, donde se palpa la amistad entre todas pese a las desavenencias. Son especialmente destacables, por su belleza y simbolismo, las escenas de la hoguera en la noche, de la boda o del fin de exámenes.

El crecimiento de los personajes

Los de Marilla y Mathew son unos arcos de personaje envidiables: su transformación y crecimiento son sutiles pero firmes. La interpretación de ambos, sobre todo de Geraldine James (la actriz que da vida a Marilla Cuthbert) es muy rica en matices, con un gran uso de los silencios. El personaje, que resulta frío de una manera premeditada, va resultando más cercano y comprensible. Sus historias personales, que se vislumbran a retazos en la segunda temporada, los marcan profundamente pero apenas se cuentan.

El de Rachel Lynde es más obvio, pero resulta muy satisfactorio para el espectador. Se vuelve más caleidoscópico conforme avanza la trama, hasta el punto de verla defender aspectos que nunca se creería. A veces, aun en contra de lo que se espera de ella, actúa de una determinada manera movida por la lealtad, la amistad y el amor.

Todos los personajes crecen según avanzan las temporadas: Diana, Cole, Jerry, Sebastian… Ver cómo van a mutar hasta llegar a ser ellos mismos y encontrar su lugar es el principal motor de la serie.

La humildad y la superación

En la serie, la humildad es una virtud. Se aprecian claramente dos mundos, divididos social y económicamente, las aspiraciones son distintas pero, de alguna manera, no son del todo contrapuestos. Personajes como Jerry o como Sebastian ponen en valor la humildad y, a la vez, son historias de superación. Lo que me gusta de ambos personajes es cómo rompen con el techo de cristal impuesto por la sociedad. En ningún momento parecen autolimitarse, como sí ocurre con otros personajes. Su forma de ver la vida es un soplo de aire fresco, impulsan la historia, le dan una vida inusitada.

La naturaleza: magia y libertad

La naturaleza es un personaje más en esta serie. Más allá de servir de ambientación a la trama, tiene un papel activo. En primer lugar, significa la magia. Anne se siente atraída inmediatamente por el medio natural, impulsada por su imaginación. Es lo nuevo, lo vibrante, la esperanza. La joven siempre recurre a la naturaleza como forma de exorcizar miedos y angustias. Y las imágenes en las que se muestra esta relación son siempre deliciosas. Transmiten unas sensaciones casi táctiles. Pero la naturaleza es también a libertad: es donde poder ser.

La concepción trágica romántica de la vida

Desde el primer momento, Anne conecta con todos los mitos del Romanticismo: ve el sufrimiento como símbolo de una vida plena, la muerte como máxima expresión del amor, la vida al límite como la única manera de realizarse… Esto la ha ayudado a sobrevivir, a ser una muchacha a la que nada se le pone por delante, a asumir riesgos con valentía. Todo ello habita en su fantasía pues, cuando hacia el final de la tercera temporada parece que todos sus deseos se van a volatilizar, ella misma se queja de que ese sufrimiento no era tan satisfactorio como lo había imaginado, aunque fiel a sus principios parece plegarse a él con resignación.

La sexualidad

Anne with an e cuenta el tránsito a la vida adulta y en ello ha de estar por fuerza muy presente la sexualidad. A diferencia de lo que estamos acostumbrados a ver en la televisión actual, las tramas huyen de toda hipersexualización. Todo está tratado con una inocencia que traspasa la pantalla hacia el espectador. Se aprecia sobre todo en el capítulo en el que Anne se pone un corsé en una de sus visitas a la ciudad, donde de repente no vemos ya a la Anne-niña sino a la que nos queda por ver (y que nos perdemos por la cancelación de la serie). En todo momento esa transgresión se trata desde la inocencia. También así a la hora de plasmar las dudas infantiles de las alumnas, que ni la valiente maestra ni el futuro médico Gilbert se atreven a explicar. La tensión sexual no resuelta Anne-Gilbert también se trata con exquisito tacto, siempre desde la magia y la ternura.

La serie también aborda con pasmosa naturalidad la homosexualidad, entendida desde el amor, la confianza y la entrega, y crea un tándem muy afortunado Josephine-Cole. Ambos, cada uno a su manera, encuentran la manera de vivir sus sueños en una sociedad rígida y se tienden la mano como dos almas predestinadas a unirse.

Defensa de la educación para formar ciudadanos críticos

Uno de los grandes aciertos es introducir a los personajes en el momento justo. La entrada de Muriel Stacy, la maestra que lleva pantalones, se las arregla sola y monta en moto, es absolutamente brillante. Todo su desarrollo lo es. El final de la serie deja entrever posibilidades que me hubieran gustado ver. El trato a los alumnos, la transformación del espacio… hacen que sea fácil amarla desde el principio. El colofón de la segunda temporada es un alegato a favor de la educación en su más pleno sentido y es, para mí, uno de los grandes momento de la serie.

La fe en el periodismo, sinónimo de libertad

Y si la trama referida a la educación me gustó, no pudo encandilarme más la relativa al periodismo. Es soberbio su desarrollo pero lo es más aún su resolución. Creo que cualquiera puede sentirse identificada con la defensa de la libertad de opinión y expresión, incluso cuando crea problemas hasta entre quienes comparten las ideas de Anne. La defensa de la libertad es para enmarcar.

Anne, feminista

No se puede dejar de lado que Anne with an e es una serie claramente feminista. Su protagonista lo es, abiertamente, antes incluso de que ese término tenga sentido. Sus reflexiones, sus preguntas, su curiosidad y, finalmente, la defensa clara y valiente de sus ideas (lo que muestra una evolución en su pensamiento) revelan una profundidad inusitada en una serie de estas características, que no teme poner sobre la mesa las diferencias de género, como también lo hace con las de clase. La inclusión de las Madres Progresistas, que casi parece un chiste, viene muy al hilo de lo que podía significar el feminismo en ese momento. Marilla, sin que nadie sospechara a simple vista que podía ser feminista, se convierte en la máxima defensora de la libertad de la mujer de poder elegir, desde el punto de vista de una madre que busca para su hija lo que no tuvo para sí.

El feminismo aparece aquí ligado al clasismo y al racismo, siempre con una clarividencia asombrosa, integrado en la trama con delicadeza pero firmeza.

La recepción

Nadie a mi alrededor había visto esta serie. Ya había pasado el boom en el que los fans se levantaron contra su cancelación. Me llegó por una recomendación y la elegí en los primeros tiempos del confinamiento como medio de evasión. Conecté desde el primer momento y durante sus tres temporadas la serie fue el brillo que necesitaba, el escape que tan bien me vino. Por eso no dejé de recomendarla, porque quería transmitir esa sensación de esperanza y ternura, de acompañamiento, que había dejado en mí. Celebro con satisfacción que todo el que la ha visto ha sentido lo mismo. Expresado casi con las mismas palabras. Felicidad, alegría, esperanza. Anne with an e es absolutamente brillante, pero además es necesaria en los tiempos que vivimos.

Fotos: Netflix

2 comentarios en “‘Anne with an E’, la libertad de poder ser

  1. Acabo de terminarla y me paso de nuevo a leerte.
    Gracias por la recomendación y este artículo que leí en la primera temporada y he tenido presente durante toda la serie
    Anne ya forma parte de mi, no he podido tener escape más tierno, enriquecedor y emocionante para este largo y agotador confinamiento. ¡Cuanto he llorado de pura emoción!
    Gracias de nuevo .

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